Vender desde tu propia web no es lo mismo que estar en un marketplace. Comparamos soluciones para captar pedidos directos, reducir comisiones y mantener el control del cliente.
Los pedidos online propios se han convertido en una pieza importante para restaurantes que quieren depender menos de plataformas de delivery. La diferencia es clara: en un marketplace pagas por visibilidad y logística; en un sistema de pedidos directos intentas traer al cliente a tu canal, controlar la experiencia y quedarte con más margen.
No todas las herramientas resuelven el mismo problema. Algunas, como Flipdish o GloriaFood, están pensadas específicamente para restaurantes. Otras, como Shopify o WooCommerce, sirven si quieres construir una tienda propia con más flexibilidad, pero requieren más configuración. Deliverect y Otter encajan mejor cuando el restaurante ya trabaja con varios canales y necesita ordenar la operativa.
En esta comparativa hemos separado pedidos directos, agregadores de canales y soluciones web genéricas. El objetivo no es vender una herramienta como perfecta, sino ayudarte a elegir según volumen, equipo, presupuesto y dependencia actual de delivery.
Flipdish es una plataforma especializada en pedidos online para restaurantes, con web, app, pagos, marketing y herramientas para fomentar pedidos directos. Es una de las opciones más maduras para negocios que quieren construir un canal propio de delivery o take away sin depender solo de agregadores.
GloriaFood, parte del ecosistema Oracle, ofrece un sistema de pedidos online para restaurantes que históricamente ha destacado por permitir empezar con coste bajo o gratuito y añadir extras de pago. Es una opción práctica para restaurantes independientes que quieren probar pedidos online sin un proyecto tecnológico grande.
Deliverect no es solo una web de pedidos: es una plataforma para centralizar pedidos de canales online, marketplaces y TPV. Su utilidad crece cuando el restaurante vende en varios canales y necesita evitar errores, reintroducción manual de comandas y caos operativo en cocina.
Shopify es una plataforma ecommerce generalista que puede adaptarse a restaurantes para venta de menús, packs, tarjetas regalo, productos preparados o pedidos con recogida. No nace específicamente para hostelería, pero ofrece mucha flexibilidad, pagos sólidos y un ecosistema enorme de apps.
WooCommerce es la opción ecommerce de WordPress. Puede funcionar para pedidos online de restaurantes mediante plugins de menú, horarios, recogida, reparto y pagos. Es flexible y barato en software base, pero exige más mantenimiento técnico que una solución hostelera cerrada.
Wix Restaurants permite crear una web de restaurante con menú, pedidos online y opciones de recogida o entrega dentro del ecosistema Wix. Es una alternativa accesible para negocios pequeños que quieren web y pedidos en una misma plataforma sin contratar desarrollo a medida.
Otter es una plataforma para centralizar y gestionar pedidos de delivery de múltiples canales desde una sola interfaz. Su foco está más en operación y agregación que en crear una tienda online propia, por lo que encaja en restaurantes que ya reciben volumen desde varias plataformas.
Si quieres construir un canal directo serio, Flipdish es la opción más especializada. Para probar sin gran inversión, GloriaFood o Wix Restaurants pueden ser suficientes. Si ya tienes una web WordPress, WooCommerce da mucho control, aunque exige mantenimiento. Shopify tiene sentido cuando el restaurante vende algo más que platos del día: productos, menús especiales, packs, eventos o catering. Deliverect y Otter no compiten exactamente en la misma liga: son más útiles cuando el problema no es captar pedidos, sino ordenar varios canales y reducir errores en cocina. La decisión real empieza por una pregunta incómoda: ¿tienes demanda propia suficiente o necesitas seguir comprando visibilidad en marketplaces?
Profundiza en los conceptos clave de esta comparativa.
Resolvemos las dudas más habituales sobre esta categoría.
Depende del objetivo. Los marketplaces aportan demanda, pero suelen tener comisiones altas y menos control del cliente. La web propia mejora margen y recurrencia, pero exige que el restaurante genere tráfico: SEO local, redes, base de datos, QR, campañas y clientes repetidores.
Como mínimo necesita menú actualizado, horarios, zonas de entrega o recogida, pagos, gestión de pedidos en cocina y comunicación clara con el cliente. Si además hay integración con TPV o impresora de comandas, se reducen errores y trabajo manual.
Puede servir, pero hay que adaptarla. Un restaurante necesita controlar horarios, disponibilidad por franja, modificadores de platos, tiempos de preparación, recogida, reparto y cambios de carta. Shopify o WooCommerce funcionan mejor cuando hay soporte técnico y un caso de venta claro.
El coste oculto principal es la captación. Aunque pagues menos comisión que en un marketplace, tienes que atraer pedidos a tu propio canal. También debes contar pasarela de pago, mantenimiento web, soporte, incidencias, packaging y posible reparto propio.
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