El take rate en delivery es el porcentaje de cada pedido que se queda la plataforma o canal de venta en forma de comisión, tarifa de servicio, coste logístico o cargo comercial.
El take rate en delivery es una métrica que mide qué parte del valor bruto de un pedido no llega realmente al restaurante porque se la queda el intermediario o canal de venta. En restauración se usa sobre todo para analizar plataformas de delivery, marketplaces, agregadores de reservas con pago, programas de fidelización externos y canales que cobran comisión por venta. Aunque muchas plataformas hablan de una comisión nominal, el take rate real puede ser mayor porque incluye varios conceptos: comisión comercial sobre el pedido, coste de reparto, tarifa de servicio, promociones financiadas por el restaurante, descuentos obligatorios, coste de packaging impuesto por el canal, penalizaciones, ajustes, IVA no recuperable en ciertos cargos o diferencias entre precio publicado y precio neto cobrado. Por eso no basta con saber que una plataforma cobra un 25%.
Hay que calcular cuánto dinero neto queda después de todos los cargos y compararlo con el coste variable del pedido. El take rate es especialmente importante porque el delivery puede aumentar facturación mientras reduce margen. Un restaurante puede vender mucho por plataformas y, aun así, ganar poco si el food cost, el packaging, la comisión, el personal de preparación y las incidencias absorben el margen de contribución. La lectura correcta no es simplemente si el canal vende, sino si cada pedido deja suficiente dinero para cubrir costes variables y aportar beneficio.
También conviene diferenciar take rate por canal, campaña, franja horaria, familia de producto y tipo de cliente. Un descuento agresivo puede tener sentido para captar demanda en horas valle, pero ser destructivo si se aplica a platos de bajo margen en hora punta.
Take rate (%) = (Costes del canal / Valor bruto de pedidos) × 100
Para calcularlo, suma todos los costes asociados al canal en un periodo: comisiones, reparto, promociones asumidas por el restaurante, cuotas, cargos de servicio, packaging específico y ajustes negativos. Después divide esa cifra entre el valor bruto de los pedidos del mismo periodo y multiplica por 100. Si una plataforma genera 12.000 € en pedidos y descuenta 2.400 € de comisión, 600 € de promociones, 300 € de packaging extra y 180 € de ajustes, el coste total del canal es 3.480 €. El take rate real es 3.480 / 12.000 × 100 = 29%.
Para evaluar rentabilidad, debe compararse con el margen de contribución del pedido: ventas netas menos food cost, packaging, comisión y otros costes variables.
Un restaurante de hamburguesas vende 1.000 pedidos al mes por una app de delivery, con ticket medio bruto de 18 €. La facturación bruta del canal es 18.000 €. La plataforma cobra un 24% de comisión (4.320 €), el restaurante financia promociones por 900 €, usa packaging especial por 0,65 € por pedido (650 €) y asume 230 € en compensaciones por incidencias. El coste total del canal es 6.100 €, por lo que el take rate real sube al 33,9%.
Al revisar plato por plato, el equipo descubre que las hamburguesas premium aguantan el canal porque tienen mejor ticket y margen, pero los menús promocionados apenas dejan contribución. Decide subir precios específicos de delivery, retirar descuentos en productos de bajo margen, crear combos diseñados para viajar bien y limitar promociones a martes y miércoles, cuando la cocina tiene capacidad ociosa.
El take rate importa porque revela si el delivery está generando crecimiento rentable o solo volumen aparente. Mirar la facturación bruta puede engañar: un canal puede representar el 30% de las ventas y aportar muy poco beneficio si sus comisiones y promociones absorben el margen. Controlar esta métrica ayuda a negociar condiciones con plataformas, diseñar una carta específica de delivery, fijar precios por canal, decidir qué productos excluir, medir campañas y evitar dependencia de intermediarios. También protege la operativa: si el canal llena la cocina en hora punta con pedidos poco rentables, puede empeorar el servicio de sala, aumentar tiempos de espera y dañar la experiencia del cliente más rentable.
Un restaurante profesional no elimina necesariamente el delivery, pero lo gestiona con números.
Zindra ayuda a analizar el take rate conectando ventas por canal, comisiones, descuentos, packaging, food cost, ticket medio y margen de contribución. Así puedes ver qué plataformas, campañas y productos dejan beneficio real, ajustar precios de delivery, detectar pedidos que destruyen margen y comparar el rendimiento del canal frente a sala, terraza, take away o venta directa.
Herramientas y contenidos para profundizar en este concepto.
El food cost es el porcentaje del precio de venta de un plato que corresponde al coste de sus ingredientes. Es el indicador más importante para medir la rentabilidad de tu carta.
El ticket medio es el importe promedio que gasta cada cliente (o mesa) en tu restaurante. Es un indicador clave para medir el rendimiento comercial y la efectividad de tu carta.
El cash flow (flujo de caja) en restauración es el movimiento de dinero que entra y sale del negocio. Gestionar bien la tesorería es vital para la supervivencia del restaurante, incluso si es rentable sobre el papel.
El margen de contribución es la diferencia entre el precio de venta de un plato y su coste variable (principalmente ingredientes). Indica cuánto aporta cada plato para cubrir los costes fijos y generar beneficio.
El CAC (Coste de Adquisición de Cliente) mide cuánto dinero inviertes en marketing y captación para conseguir un nuevo cliente. Es clave para evaluar la rentabilidad de tus acciones comerciales.
Los KPIs (Key Performance Indicators) son los indicadores clave que miden el rendimiento de un restaurante en las áreas críticas: ventas, costes, productividad, satisfacción y rentabilidad.
El mix de ventas es la distribución real de lo que vende un restaurante, expresada por platos, categorías, canales o franjas horarias. Analizarlo permite entender no solo cuánto vendes, sino qué vendes exactamente y con qué impacto en el margen.
El coste variable en un restaurante es el gasto que cambia de forma directa o proporcional con el nivel de ventas o producción, como ingredientes, bebidas, comisiones de delivery o consumibles por servicio.
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